Primero, no tienes que comprar productos caros. El trigo sarraceno, los huevos y las verduras de temporada también son alimentos saludables.
Segundo, no tienes que renunciar a todo lo delicioso. Simplemente puedes cambiar el método de cocción: hornea en lugar de freír, usa especias naturales en lugar de mayonesa.
Lo principal es encontrar el equilibrio. Por ejemplo, si quieres chocolate, es mejor chocolate negro. Si prefieres algo crujiente, frutos secos en lugar de patatas fritas.
Comer sano no se trata de prohibiciones, sino del hábito de elegir mejor.